Juan Alemán: "Si no jugás, no funciona"

Un artista que empezó con baldes de helado como batería, terminó tocando la guitarra por culpa de una vecina y hoy tiene un disco entre manos que tardó seis años en madurar.

Juan Alemán llegó a ROOM Sessions con un trío armado para la ocasión y tres canciones del disco que está por salir. No es una banda fija en el sentido tradicional. Es un proyecto solista que toma forma según el momento, la fecha y los músicos disponibles. El mismo fin de semana que grabó en ROOM tenía un DJ set con Benja esa noche y un show acústico al día siguiente en La Clandestina. Así es como funciona Juan Alemán: dinámico, adaptable, siempre moviéndose.

El origen de todo viene de La Plata, Argentina, donde tocaba en una banda llamada Bautista Viajando. Cuando eso terminó en 2017 empezó a armar canciones en formato solista, más electrónico, más personal. Cuatro años después tenía un EP, algunas canciones sueltas y la cabeza puesta en grabar un disco. Ese disco es el que está terminando ahora con Pedrito en los teclados, el mismo que lo acompaña en vivo, el mismo con quien comparte la producción y también el escenario cuando toca en formato DJ.

Lo que pasó en el medio fue Barcelona. Seis años de vivencias que se convirtieron en canciones. Relaciones, rupturas, cambios, el proceso de llegar a una ciudad nueva y construir algo desde cero. Todo eso está en el disco. Diez canciones que funcionan como un cierre de etapa, como soltar peso antes de arrancar lo que viene.

Baldes de helado, una vecina y una guitarra que no era suya.

El primer instrumento fue la batería. De chico era hiperquinético, hacía ruido con todo lo que encontraba, y su vieja en algún momento dijo que mejor le compraran una batería de verdad para canalizar eso. No funcionó como solución de silencio pero sí como inicio musical. Armó su primera banda, ensayaban los sábados, y una vecina que quería descansar les mandaba la policía cada vez que tocaban. Eventualmente Juan Alemán se pasó a la guitarra para no hinchar tanto. La guitarra ya estaba en su casa porque su viejo era músico, no profesional pero sí apasionado, y entre laburo y laburo, con siete hijos en casa, sacaba un ratito los sábados para tocar Beatles y Creedence con sus hijos. Esa fue la primera banda de Juan Alemán.

La historia tiene esa textura de cosa que se fue dando sola, sin un plan maestro, empujada por una vecina quejosa, un padre con tres trabajos y la necesidad de hacer algo con todo ese ruido que había adentro.

El disco como acto de liberación y el juego como metodología.

El álbum que está por salir habla de sus años en Barcelona pero Juan Alemán ya no está en el mismo lugar emocional que cuando escribió esas canciones. Eso no le molesta, al contrario. Para él sacar el disco es un acto de liberación, como los escritores que necesitan estampar una etapa para que la mochila esté más liviana y poder seguir adelante. «Tengo esta cosita, la suelto y ya está», dijo.

Aprendió a trabajar en equipo, algo que antes le costaba porque tiene muy claro lo que quiere y eso a veces choca con la visión de otros. Pero encontró que cuando aparece alguien que suma sin borrar lo tuyo, el resultado es mejor de lo que hubieras logrado solo. Encontró a Devy y a Kevin para los videoclips y fue un golazo. Trabajar con Pedrito en la producción también. La autogestión total tiene un límite y Juan Alemán lo encontró.

Sobre las redes dijo algo que resuena: cada artista tiene que encontrar su forma, no repetir la del de al lado. Él lo hace a su manera, sin presiones de publicar todos los días, sin agobiarse. Lo que no negocia es la calidad de la música. Todo lo demás es herramienta.

Y para cerrar, cuando le pedimos un mensaje para músicos en proceso, no dio el discurso obvio de la pasión y la perseverancia. Dijo algo más específico: «Hay que quitarle peso. Volver a conectar desde el disfrute, desde lo lúdico. Si para encarar algo creativo no estás jugando, no funciona. Es una verga.»

Este fue el episodio 6 de ROOM Sessions. El último antes del relanzamiento. Y el primero de lo que viene.

ROOM Sessions BCN. Barcelona, enero 2026.

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